
La pareja dos logró levantar el título al derrotar en la final a Ari Sánchez y Andrea Ustero y vuelve a acortar distancias con el número uno de Delfi Brea y Gemma Triay
Análisis clave sobre Victoria balsámica
Los caminos a la victoria son caprichosos. Qué se lo digan a Bea y Paula. En menos de 24 horas la pareja dos del ranking ha pasado de caminar por el alambre y coquetear con la eliminación en semifinales a proclamarse campeonas del Oysho Valladolid Premier Padel P2.
Un título que cimentarían desde el salto a pista. Con una marcha más y el aviso serio recibido, las de Claudio Gilardoni iban a mostrarse agresivas y contundentes en la fase ofensiva para, primero, marcar terreno en el partido y comprometer el juego rival.
Contexto e impacto global
Una concentración que hace jugar a un nivel muy alto a la pareja dos. Sin apenas errores y empastadas, le robaron rápido la iniciativa a Ari Sánchez y Andrea Ustero a la par que dejaron sin argumentos a una pareja que todavía vive en exceso de la inspiración de una zurda que sigue teniendo desconexiones.
Con Bea cada vez más cómoda en el manejo de la pelota, el timing y la dirección de la jugada, Paula se convierte en una jugadora diferencial porque asume el error, no le pesa y suma mucho por la facilidad que tiene para presionar y definir. Y en un escenario como Valladolid, con mayor razón.
Próximos pasos y conclusiones
Un break le daría una ventaja considerable a la pareja española y que acabaría siendo definitiva porque con el primer set se acabaría el partido. El golpe matemático al marcador lo sería también a la línea anímica de las campeonas de Valencia que se iría diluyendo al no encontrar sensaciones ni resultado.
Si el primer parcial fue de claro dominio, el segundo sólo aumentaría la sensación de quién tenía el día. Bea y Paula, que entienden los momentos a la perfección, agravarían la crisis de sus rivales iniciado el segundo set limpiando la jugada para que Ustero tuviera que defender en exceso o, directamente, buscara salir de la presión con la decisión más difícil y llevar el partido a un terreno donde Ari no tiene capacidad de dar estabilidad al juego.
Dos bocados al marcador más en el amanecer del segundo set y en la definición acabarían por cerrar una final vista para sentencia mucho antes por 6-4 y 6-2 y que es ya el sexto título del año para González y Josemaría.
Una victoria de efecto doble. El primero por recuperarse en tiempo exprés de un mal partido en semifinales que las colocó en el ojo del huracán ; y el segundo porque les permite volver a mostrar que su candidatura, derrotas incluídas, es por consistencia y solidez la alternativa al reinado femenino de Brea y Triay.
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