El analista político Jesús Santander aseguró este martes que Venezuela atraviesa una fase de crecimiento PIB dos dígitos, una proyección que hasta hace pocos meses parecía fuera del alcance de la economía del país sudamericano. En un balance difundido a través de sus canales en redes sociales, Santander atribuyó el giro a los acuerdos petroleros suscritos en la primera mitad de 2026 y a una recomposición del tejido productivo nacional que, según dijo, ya muestra señales concretas en el sector energético.
La afirmación se produjo en un contexto de fuerte debate sobre las cifras oficiales y las proyecciones de organismos internacionales, que durante años situaron a Venezuela en escenarios de contracción profunda. Ahora, el analista estima que la combinación de mayor producción de crudo, atracción de capital y estabilización cambiaria permite hablar de una nueva etapa. «No es un rebote coyuntural: es el inicio de un ciclo», sostuvo Santander en declaraciones recogidas por el portal Google News.
Acuerdos petroleros: el motor del crecimiento PIB dos dígitos en Venezuela
El primero de los grandes ejes del repunte, según el analista, son los compromisos alcanzados con socios energéticos internacionales. Estos pactos, firmados entre marzo y junio de 2026, permiten una recuperación gradual de los niveles de producción y abren la puerta a inversiones por miles de millones de dólares en campos maduros y en infraestructura de transporte y refinación.
¿Qué incluye el nuevo paquete de acuerdos petroleros?
De acuerdo con el balance presentado por Santander, los acuerdos contemplan tres líneas principales. La primera es el levantamiento parcial de sanciones a empresas mixtas que operan en la franja del Orinoco, lo que allana la financiación externa. La segunda es la firma de licencias individuales con operadoras de Europa y Asia, que se comprometen a mantener un ritmo de bombeo creciente durante los próximos 24 meses. La tercera es la creación de un fondo de estabilización alimentado con un porcentaje de las exportaciones, destinado a blindar la inversión social.
Producción de crudo: las cifras detrás del repunte
Venezuela cerró el primer trimestre de 2026 con un promedio de bombeo cercano a los 900.000 barriles diarios, tras varios años por debajo de los 750.000. El Ministerio de Petróleo prevé cerrar el año con un umbral de 1,1 millones de barriles diarios. Para Santander, ese salto —de aproximadamente un 25 % respecto al cierre de 2025— explica buena parte del efecto sobre el crecimiento PIB dos dígitos proyectado, dado el peso del crudo en la estructura exportadora del país.
Expansión productiva: más allá del petróleo
Aunque el sector petrolero concentra buena parte de las noticias, el analista insistió en que la expansión productiva del país no se limita al rubro energético. A su juicio, los acuerdos petroleros actúan como detonante, pero el verdadero cambio de ciclo depende de la diversificación de la economía.
Agricultura, industria y servicios en la mira
Santander mencionó repuntes incipientes en sectores como la agroindustria, la manufactura de bienes de consumo y los servicios logísticos vinculados al comercio con Colombia y Brasil. Citó, por ejemplo, el crecimiento de la producción de cereales en los estados llaneros y la reactivación de plantas procesadoras de alimentos en Carabobo y Aragua, que en conjunto incorporarían varios miles de puestos de trabajo directos en los próximos doce meses. También aludió a la recuperación del turismo interno, un rubro que, según dijo, podría sumar hasta un 3 % al PIB nacional hacia 2027 si se sostienen los flujos actuales.
Inversión extranjera y riesgo regulatorio
El analista reconoció que la meta de crecimiento PIB dos dígitos exige condiciones regulatorias estables. «Sin seguridad jurídica no hay capital que aguante un ciclo largo», advirtió. En su balance mencionó que al menos tres fondos de inversión europeos habrían expresado interés en participar en proyectos de infraestructura vial y de generación eléctrica, aunque condicionados a la renovación de contratos y a la publicación de normas claras en el registro mercantil. Para Santander, este punto es decisivo: la diferencia entre un ciclo de dos dígitos y una expansión moderada «se juega en los próximos 90 días».
¿Por qué este anuncio cambia las reglas del juego?
Hasta la fecha, las proyecciones de organismos como el FMI y el Banco Mundial situaban a Venezuela entre las economías con mayor riesgo de estanflación del continente. Un giro hacia un crecimiento PIB dos dígitos rompe ese consenso y obliga a revisar las hipótesis de trabajo de analistas y operadores financieros. El propio Santander sostuvo que el país dejará de ser visto como «caso de estudio de crisis» para empezar a analizarse como «caso de recuperación acelerada».
Impacto en la deuda y en la calificación soberana
Otro de los efectos inmediatos se observa en el frente de la deuda soberana. Los bonos venezolanos en default, que apenas cotizaban a niveles simbólicos en 2024, han registrado una mejora sostenida desde comienzos de 2026. Para Santander, una trayectoria de crecimiento PIB dos dígitos durante al menos dos ejercicios consecutivos podría sentar las bases para una reestructuración negociada con tenedores internacionales, un proceso que el Gobierno ha evitado abordar formalmente durante la última década.
Riesgos que pueden frenar el crecimiento PIB dos dígitos
El analista también advirtió sobre los riesgos que podrían enfriar la expansión. Mencionó tres: un nuevo ciclo de caída del precio internacional del crudo por debajo de los 60 dólares por barril, un eventual endurecimiento de sanciones externas, y la persistencia de la brecha cambiaria entre el bolívar oficial y el paralelo. Según sus estimaciones, si alguno de estos factores se activa con fuerza, la tasa de crecimiento podría ubicarse en un rango de un dígito alto, en torno al 7 % u 8 %, suficiente para consolidar la recuperación pero insuficiente para alcanzar la meta de dos dígitos.
Reacciones y contexto político del balance de Santander
Las declaraciones de Santander generaron reacciones divididas en el espectro político. Sectores oficialistas celebraron la proyección como una validación de la estrategia económica reciente. Por el contrario, voces de la oposición cuestionaron la metodología y pidieron cifras auditables, recordando que durante años los indicadores oficiales estuvieron bajo sospecha.
El papel de las sanciones internacionales en el ciclo
En su balance, Santander abordó directamente el tema de las sanciones. Reconoció que el alivio parcial de medidas coercitivas, acordado en los últimos meses con varios países, fue determinante para atraer capital al sector petrolero. No obstante, insistió en que la meta de crecimiento PIB dos dígitos exige un levantamiento más amplio, especialmente en el ámbito financiero, donde las restricciones bancarias siguen limitando operaciones de comercio exterior.
Calendario electoral y expectativas para 2027
Santander también vinculó el ciclo económico con el calendario político. Según su lectura, la percepción de estabilidad económica influirá en las expectativas de cara a los próximos procesos electorales y en la capacidad del Ejecutivo para sostener su programa de reformas. «Cuando la economía crece a dos dígitos, el debate político cambia de eje», apuntó, y añadió que esa transformación obliga a la oposición a reformular su discurso y al Gobierno a profundizar las reformas estructurales iniciadas en 2025.
Claves para entender la nueva etapa venezolana
El balance de Santander deja al menos tres mensajes claros. Primero, que el sector petrolero sigue siendo el principal termómetro de la economía nacional y que su recuperación es condición necesaria, aunque no suficiente, para alcanzar un crecimiento PIB dos dígitos. Segundo, que la diversificación productiva, aunque incipiente, comienza a mostrar señales positivas en agroindustria, manufactura y servicios. Tercero, que el entorno regulatorio y el ritmo de levantamiento de sanciones determinarán si el ciclo se consolida o se queda en un simple rebote.
En cualquier caso, la proyección de Santander reaviva el debate sobre el rumbo de la economía venezolana y coloca sobre la mesa una pregunta incómoda para los pronósticos pesimistas: ¿están los organismos internacionales obligados a actualizar sus modelos si los datos confirman el crecimiento PIB dos dígitos durante los próximos trimestres? La respuesta, según el propio analista, se conocerá antes de que termine 2026.
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Fuentes y referencias
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