Fed mantiene tasas en el 3,5%: la decisión que marcó la jornada
Washington, 29 de julio de 2026 — La Reserva Federal de Estados Unidos confirmó este miércoles que mantiene las tasas de interés sin cambios por quinta reunión consecutiva de 2026. Tras dos días de deliberaciones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el banco central estadounidense dejó el tipo de referencia en la franja del 3,25%–3,5%, con la tasa objetivo de los fondos federales en el 3,5%. Es la quinta pausa consecutiva del ciclo, una secuencia que se prolonga desde hace más de nueve meses y que coincide con un escenario global cada vez más incierto.
La decisión se adoptó por una mayoría simple del comité, en una votación que volvió a evidenciar la fractura interna del FOMC entre los miembros más sensibles a la inflación y los que priorizan el riesgo de desaceleración económica. En su comunicado, la Fed reconoció que “la inflación se ha movido al alza en los últimos meses” y advirtió de que, antes de ajustar los tipos, requerirá “mayor confianza” en que los precios vuelvan al objetivo del 2%.
Por qué la Fed mantiene las tasas pese a la presión política
El presidente Donald Trump ha reclamado en público y por redes sociales una rebaja inmediata de los tipos de interés, e incluso ha llegado a insinuar la destitución del presidente de la Fed, Jerome Powell. La presión política, sin embargo, no ha movido al comité, que ha reiterado su independencia operativa. Powell defendió en la rueda de prensa posterior que “elogiamos a una economía que sigue siendo fuerte, pero no podemos ignorar el riesgo de un repunte inflacionista persistente”.
La Fed, en su comunicado oficial —citado por CNN en Español—, también señaló que “los indicadores recientes sugieren que la actividad económica ha seguido expandiéndose a un ritmo sólido” y que “el mercado laboral se mantiene robusto, con una tasa de desempleo del 4,1%”. Esos dos elementos pesan más, según analistas, que los reclamos del Salón Oval.
Inflación, guerra con Irán y empleo: el triángulo que condiciona a la Fed
La economía estadounidense se encuentra en una situación peculiar. El Producto Interior Bruto creció un 2,1% en el segundo trimestre del año, según cifras publicadas por la Oficina de Análisis Económico (BEA), mientras que la inflación interanual repuntó hasta el 3,2% en junio, por encima del objetivo del 2%. El índice de precios al consumo (IPC) subyacente, que excluye energía y alimentos, se sitúa en el 3,1%, lo que confirma que las presiones inflacionistas siguen vivas.
El efecto de la guerra con Irán en los precios
El factor más disruptivo en esta reunión es, según EL PAÍS, la escalada del conflicto con Irán, que ha hecho saltar los precios de la energía y del petróleo. El barril de Brent se ha disparado por encima de los 95 dólares tras los últimos incidentes en el estrecho de Ormuz, lo que ha encarecido los carburantes en EE.UU. y ha empujado al alza la inflación. La Fed asume que el shock energético se trasladará a los precios en los próximos dos o tres meses.
“El repunte de los precios de la energía ligado a la guerra con Irán es exactamente el tipo de shock inflacionista que la Fed no quería ver”, explicó a ABC la economista jefe de High Frequency Economics, Rubeela Farooqi. Para Farooqi, “la Fed mantiene tasas porque cualquier recorte ahora podría anclar expectativas de inflación al alza”.
El mercado laboral resiste, pero se enfría
El empleo sigue siendo un punto fuerte de la economía. La tasa de desempleo se mantiene en el 4,1%, muy cerca del pleno empleo, y los salarios crecieron un 4,3% interanual, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Sin embargo, las ofertas de empleo han caído un 8% en los últimos seis meses y las solicitudes iniciales de desempleo subieron a 235.000 la semana pasada, señales de un mercado que empieza a enfriarse de forma ordenada.
Para la Fed, ese enfriamiento gradual es, en realidad, una aliada: reduce la presión salarial sobre los precios. “Si el mercado laboral se ralentiza sin romperse, la inflación debería moderarse de forma natural”, resumió en declaraciones recogidas por Expansión el economista de Oxford Economics, Ryan Sweet.
¿Qué opina Wall Street? Mercados, bonos y la lectura del comunicado
La reacción de los mercados fue de alivio moderado. El S&P 500 cerró con un alza del 0,6%, el Dow Jones subió un 0,4% y el Nasdaq avanzó un 0,9%, tras una sesión volátil en la que los índices llegaron a caer después del comunicado. Los inversores interpretaron que la Fed mantiene tasas porque la economía lo permite, no porque haya detectado riesgos graves, y eso fue leído como una señal de que el llamado ‘soft landing’ sigue siendo el escenario central.
La curva de tipos y los bonos del Tesoro
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se movió al 4,32%, apenas sin cambios respecto a la sesión anterior, mientras que el bono a 2 años bajó dos puntos básicos hasta el 3,94%. La curva de tipos mantiene una pendiente positiva de 38 puntos básicos, lo que muchos analistas interpretan como una señal de que el mercado descuenta un aterrizaje suave y no una recesión. Eso sí, las expectativas de inflación a 5 años, medidas por la encuesta de la Universidad de Michigan, repuntaron hasta el 3,1%, su nivel más alto desde 2023.
Según La Vanguardia, varios operadores de bonos interpretaron que la Fed “se está guardando munición para septiembre”, cuando entregue nuevas proyecciones macroeconómicas. Esa cita, el 17 de septiembre, está llamada a ser la próxima prueba de fuego: si la inflación repunta de nuevo, el mercado descontará una pausa prolongada, no un recorte.
¿Cuándo bajará los tipos la Fed? Perspectivas para 2026 y 2027
El ‘dot plot’ actualizado, el gráfico de proyecciones individuales de cada miembro del FOMC, muestra una división clara. Para finales de 2026, la mediana de los miembros sitúa el tipo de referencia en el 3,25%, lo que implica solo un recorte de 25 puntos básicos en los próximos cinco meses. Para 2027, la mediana apunta al 2,75%, y para 2028 al 2,50%, ya en territorio neutral.
Tres escenarios posibles para la Fed mantiene tasas o recorta
El consenso del mercado, según la herramienta FedWatch de CME Group, asigna un 32% de probabilidad a un recorte de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre, frente al 60% que descuenta una nueva pausa. Para diciembre, el mercado ya descuenta dos recortes, lo que dejaría el tipo en el 3% a final de año. La Fed, en cambio, no se compromete con esa hoja de ruta: el comunicado dice, en un lenguaje deliberadamente ambiguo, que “el comité evaluará los datos entrantes, la evolución de las perspectivas y el equilibrio de riesgos antes de ajustar la política monetaria”.
El primer escenario, el más benigno, contempla una desescalada del conflicto con Irán y una caída del petróleo por debajo de los 80 dólares, lo que permitiría a la Fed reanudar los recortes en otoño. El segundo, el de pausa prolongada, asume que la inflación se mantiene por encima del 3% durante todo el año y la Fed mantiene tasas en el 3,5% hasta 2027. El tercero, el más adverso, prevé un shock energético persistente, una inflación superior al 4% y una Fed que, llegado el caso, incluso tendría que volver a subir los tipos —una posibilidad remota pero ya mencionada en el último informe de estabilidad financiera del banco central.
El impacto para América Latina y para Europa
Aunque la decisión de la Fed es interna, sus efectos trascienden las fronteras de EE.UU. Un dólar fuerte encarece la deuda latinoamericana y presiona a los bancos centrales de la región a mantener o subir sus propias tasas para defender sus monedas. El real brasileño, el peso mexicano y el peso chileno han cedido terreno frente al dólar en las últimas semanas, en parte por la expectativa de que la Fed mantiene tasas durante más tiempo del esperado.
Qué pueden hacer el BCE y los bancos centrales emergentes
En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) atraviesa su propio ciclo de bajadas, con el tipo de depósito en el 2,5% tras tres recortes consecutivos. La decisión de la Fed amplía la brecha entre ambas políticas y presiona al euro a la baja, una dinámica que beneficia a las exportaciones europeas pero encarece las importaciones energéticas —un dilema especialmente delicado en un contexto de guerra en Oriente Medio. Para los mercados emergentes, la Fed mantiene tasas y el dólar fuerte es, en definitiva, malas noticias: encarecen la deuda en moneda extranjera y complican la financiación externa.
En definitiva, la Fed mantiene tasas de interés sin cambios por quinta reunión consecutiva en 2026, una decisión que se interpreta como un mensaje de prudencia máxima ante la confluencia de inflación al alza, mercado laboral aún sólido y un conflicto geopolítico que podría trastocar todos los cálculos. La siguiente parada será la reunión de septiembre, cuando Powell presente las nuevas proyecciones macroeconómicas y el mercado empiece a calibrar si el próximo movimiento será, finalmente, un recorte.